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Pedagoga y humanista impulsó en España la Residencia de Señoritas, prescursora de lo que posteriormentes serían las residencias universitarias.

Nació en Vitoria en 1881, hija del ingeniero Manuel de Maeztu. La familia vivía con los ingresos de los negocios del padre en Cuba. Cuando llegó la independencia de Cuba, sus negocios se vieron seriamente afectados por lo que la familia se quedó en una difícil situación y se vieron obligados a mudarse a Bilbao donde su madre montó una academia Anglo Francesa (más tarde conocida como Academia Maeztu)

María de Maeztu se licenció en la Escuela Normal de Magisterio en 1898 y colaboró en la academia de su madre hasta 1902 cuando comenzó su labor de maestra en la escuela pública de Santander. Fué trasladada por distintos centros de la geografía española hasta que en 1909 acabó en una escuela de Madrid. En Madrid aprovechó para obtener la licenciatura en Filosofía y Letras (1915).

Su conocimiento de idiomas la hizo candidata de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas para participar en diversos proyectos formativos en el extranjero. Así viajó a Bruselas y Alemania siendo alumna de importantes educadores lo que la ayudo a conocer el pensamiento europeo. En 1919 visitó la universidad privada femenina estadounidense en Massachusetts, donde se le otorgó el título de «Honorary degree of Law». Éstas credenciales académicas le sirvieron para establecer lazos de colaboración con distintos centros norteamericanos.

En 1915 la Junta de Ampliación de Estudios le pidió que se hiciese cargo de la organización y la gestión de la Residencia de Señoritas. María de Maeztu lo convirtió en el gran proyecto de su vida. Gracias a sus contactos en EEUU, la residencia de señoritas, se convirtió en una microcomunidad de conocimiento femenino, consiguió establecer el primer programa de estudio para mujeres en el extranjero (intercambio, lectorados, becas, material bibliográfico, etc).

La residencia permitía el acceso de alumnas a partir de 17 años que estuviesen preparando sus estudios universitarios oque estuviesen ampliando su formación. A parte del alojamiento la residencia también impartía cursos en sus dependencias para las residentes.

Gracias a la gestión y organización de María de Maeztu la residencia se convirtió en un éxito indiscutible. Era un lugar de encuentro con conferencias y cursos con público eminentemente femenino que alcanzó gran notoriedad en el Madrid de los años veinte y durante la Segunda República.

María de Maeztu también fue cofundaorea del Lyceum Club Femenino, cuyo objetivo era fomentar el espíritu colectivo de las mujeres y ser también un lugar abierto a las mujeres casadas que no querían tener como único horizonte las cuatro paredes del hogar.

Toda su vida estuvo dedicada no solo a la educación de sus alumnas, sino a ofercer una formación intelectual que fomentase la responsabilidad civil y la participación igualitaria e integral en la construcción de España.